Chef de Dulce

Una deliciosa crema inspirada en papá

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batidos, crema de frutas

Alguna vez alguien me preguntó en qué cosas me inspiraba para inventar nuevos postres. Aunque parece algo sencillo de contestar me quede pensando la respuesta a esto, por un buen rato. Se me cruzaron por la cabeza entre otras cosas, los sabores de mi infancia, las cosas que he probado en algunos viajes, las historias que me han contado y muchos momentos felices de mi vida. Todas estas cosas me han inspirado para pensar en nuevas preparaciones y he tenido la suerte de que en muchos de estos momentos mi padre ha estado presente.

A él siempre le ha gustado muchísimo viajar y desde que tiene uso de razón ha sido un explorador. Se las ha rebuscado para recorrer el mundo en búsqueda de aventuras y de conocimiento…  y gracias a sus viajes, yo he viajado también. Sus ojos han sido los míos y a través de sus generosas historias he podido saborear muchos de los lugares donde ha estado. Como siempre me lleva en su mente, va recolectando historias para contarme y así es como supe que las naranjas en Marruecos tenían un sabor dulce inigualable, que en Mompox existe un queso hilado único en su clase o que en Japón comen postres a base de frijoles, solo por citar algunos ejemplos.

Y aunque no tengo su mismo espíritu explorador, sí puedo decir que me ha contagiado de su curiosidad por la vida, me ha inspirado a buscar siempre ir un poco más allá de lo que conozco,  me ha contagiado el gusto por aprender, por conocer y por probar.

Y así es como terminan sus historias en mis postres. Aquí les dejo una deliciosa crema de papaya, inspirada en la historia de un viaje a Brasil donde probó por primera vez la mezcla entre la papaya y las frutas rojas, aprovechando toda la textura de esa maravillosa fruta.

Gracias papá, por ser parte de la inspiración en mi cocina, por llevarme presente siempre en tus viajes y con tus historias traerme un pedacito de cada lugar.

¡Feliz día!