Chef de Sal

Medellín, ¡el paraíso de los frijoles!

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Cuando pienso en Medellín, ¡se me hace agua la boca! Por más que uno pueda comerse unos buenos frijoles en muchos lugares del país nunca me saben igual que en Medellín.

La primera vez que fui les pregunté a varios amigos paisas donde hacian los mejores frijoles y fui con una lista que ni en un mes me alcanzaría a recorrer. Entre la lista por supuesto estaban las casas de sus familiares y no lo dicen por decir, “no es sino que llame para que le pongan el puesto en la mesa” y es que así de hospitalarios son los paisas.

En ese viaje comí delicioso pero pa qué… los mejores frijoles que comí si fueron en una casa, donde Clemen, una amiga que me conoce desde que era un mocoso como me dice ella.

Cuando llegué ya tenia todo preparado y no pude seguirle todos los pasos pero me conto parte de su secreto. ¡Oh sorpresa! antes que nada los elije, si señores,  uno a uno. Saca los que no le gustan y los deja todos parejitos.

Luego los lava muy bien y los pone en agua hasta cubrir y así los deja desde la noche anterior. Al dia siguiente en esa misma agua los cocina, agrega  platano verde en cuadritos chiquitos y un guiso con cebolla y tomate hecho con un poco de grasa de cerdo. ¡Estaban increibles! Cremosos, sabrosos y blanditos, además me cayeron super bien. ¿Ya sabemos la reputación que tienen los frijoles, no?

Después de saborearlos vino el café, después el dulcecito y después: “que cómo es que ya te vas a ir” y así se nos fue pasando la tarde. Hablamos tan sabroso como los frijoles y terminé quedándome a dormir.

A la mañana siguiente me levanté antes que todos derecho a la cocina a preparar el desayuno, ¡iluso! Cuando llegué ya estaban asando las arepas y preparando el tinto pero bueno, como soy cocinero me dejaron meterme y, aprovechando la delicia de frijoles, les hice un calentado cremoso de arroz del cual hoy todos aún se acuerdan. ¡Aquí les comparto la receta!