Chef de Sal

¡Combinaciones exquisitas!

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Crema para churrasco

Hasta hace un tiempo, los sabores eran cuatro: dulce, salado, amargo y ácido. 

Luego se descubrió el quinto, que se llama umami y que en japonés significa sabroso. Pero de ese voy a hablar otro día. 

Nuestra lengua y nuestro cerebro están diseñados para reconocer cada uno de estos sabores. 

Y hay algo muy interesante. Aunque no seamos muy conscientes, la manera en que percibimos los sabores se ve afectada todo el tiempo por muchos factores, por ejemplo, 
la temperatura: no sabe lo mismo un té frío que un té caliente, ni hablemos de una sopa fría y otra caliente. 

Por las texturas: no sabe igual una papa frita crocante, recién preparada, que una preparada con bastante antelación.

Y por el orden en que los consumimos: si te comes primero algo picante, lo que comas después… mmm... no va a tener mucho sabor. 

Y de esto se trata la cocina, de jugar con los sabores y lograr un equilibrio y un balance entre todos ellos.

Hay algunos ingredientes que ayudan mucho en esta misión de balance, uno de ellos, es la Crema de Leche Alquería. 

Usada en las cantidades adecuadas es fantástica para suavizar o resaltar el sabor de una preparación. 

Por ejemplo, en una salsa de vino tinto para una carne, la Crema de Leche Alquería suaviza la textura y el sabor del vino, sin opacarlo. 

En una vinagreta con limón o naranja, la crema da consistencia y transporta el resto de los sabores sin ser protagonista. 

Otro ejemplo perfecto es la ensalada con frutas o verduras, donde la crema une equilibradamente todos los sabores.

A veces, cuando preparamos un plato y sentimos que hay algo que le hace falta lo que necesitamos es eso, buscar el equilibrio.