Consejos y algo más

En cualquiera de sus preparaciones el pollo es un gran ingrediente.

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No solo por sus propiedades nutricionales, sino por su versatilidad en la cocina.

Y aunque es un ingrediente familiar para nosotros, nunca están de más algunos tips y recomendaciones.

Al comprar el pollo, es importante que la piel esté lisa y tensa, que no tenga manchas rosadas ni exceso de grasa. Si notas la carne verdosa o grisácea, esto puede indicar que el pollo no es fresco.

Es importante cocinarlo muy bien para evitar cualquier contaminación. Para confirmar que está bien cocido es importante que la carne en el interior esté blanca y no rosada y que al apretarlo salga un líquido transparente y no rojizo.

El pollo dura hasta tres meses en el congelador, siempre y cuando esté bien limpio y envasado en bolsas individuales. Recuerda marcar las bolsas con la fecha en que lo estás ingresando al congelador.

Al tener una carne delicada, debe estar bien protegido del frío en el congelador empacado en bolsas plásticas.

Cocinar las piezas del pollo con hueso y con la piel ayudará a que se conserve más jugoso y no se reseque. Si prefieres no comer la piel, puedes retirarla después de cocinar.

En la piel también hay más grasa, así que, si quieres un plato bajo en grasa, puedes retirarle la piel antes de cocinarlo.

Al tener un sabor muy suave, la mejor manera de darle sabor es marinándolo o adobándolo con anticipación. Aunque sea un par de horas.

Hierbas como el tomillo, el romero, el orégano o el estragón le van muy bien al sabor del pollo. Al igual que el comino, el ají, la cúrcuma o la leche de coco.

No siempre buscamos el mismo sabor de pollo. En algunos casos queremos que sea concentrado e intenso (asado, al horno, frito) y, en otros casos, necesitamos que quede jugoso y libere todo su sabor (guisado, sancochado, hervido), depende de la receta y la técnica que usemos.

Si al cocinar las piezas de pollo nos ha quedado seco, un buen truco es agregar Crema de Leche Alquería en la misma sartén donde se ha cocinado, agregar sal, pimenta o especias y una vez que esté caliente, volver a agregar las piezas.